¿En qué consiste la sabiduría y cómo aplicarla?

¿Qué es la sabiduría? ¿A qué nos referimos cuando una persona es sabia? La sabiduría es una integración de la mente, la razón, la experiencia, bastante asertividad, amor, compasión.


Todos los seres humanos somos sabios. Sin embargo, la activamos y nos volvemos más conscientes de ello a través del tiempo. Al ser conscientes de esa sabiduría, empezamos a tener una mejor vida, nos volvemos más asertivos en las decisiones que tomamos, sea cual sea la decisión y cuál sea el área, donde se aplique.


¡No puedes ver ni tocar la sabiduría, pero sí el resultado de tus decisiones sabias! Podemos ver el legado que otras personas sabias han dejado o el legado que tu le estas dejando al mundo.


A veces no nos ponemos a reflexionar sobre nuestras huellas recorridas hasta el día de hoy. Probablemente no recuerdes tu niñez y muchos otros aspectos de tu vida, pero definitivamente llevamos un gran camino recorrido y falta mucho más por donde tú vas a dejar tus pisadas. Es maravilloso notar que con cada paso que das, te vuelves más consciente de tu sabiduría y más abierta a ser cada vez más sabia.


La “Escuela de Mujeres Sabias” se inició en Venezuela y hoy en día es llevada al mundo a través de las clases online. Le puse “escuela”, porque no se trata de aprender, sino de recordar, pues las mujeres se dan cuenta que saben, lo que les enseñó. Y doy por sentado que toda mujer es sabia.



Nosotros muchas veces sabemos lo que es y no es correcto. Muy dentro de nosotros tenemos todas las respuestas sobre lo que nos sucede en el día a día, pero muchas veces le hacemos más caso a la razón que se nos olvida prestarle atención a todos los mensajes que nos envía el universo y darnos cuenta de que ese no es el camino, no es la persona, no es el deber ser, no es con lo que yo me siento bien.


¿Cómo puedes saber si la decisión que has tomado ha sido una decisión sabia? Generalmente, cuando tomas la decisión, te sientes bien con ella, todo tu cuerpo se siente bien. La sabiduría está en todo el cuerpo.


Cuando dudas sobre la decisión tomada, te sueles quedar con eso. Muchas veces, visualizamos estar en los dos escenarios que nos resultan de esas dos decisiones. Se trata de prestar mucha atención a cómo me siento al haber tomado solo una de ellas; si mi cuerpo se siente bien con la decisión tomada -más allá de si la gente a mi alrededor no está de acuerdo con esa decisión- voy por esa decisión, porque la estoy tomando desde mi ser, desde la sabiduría innata, ese “no sé qué” que me dice que está bien: “ve por ello”.


¿Por qué digo “no sé qué es”? Porque ese “no sé qué'', generalmente, no es mental. De hecho, mentalmente, puedo decir que la decisión que no he tomado es la correcta, pero si me siento incómoda con esta decisión, por ahí no voy. Es decir, primero, le estoy prestando atención a los mensajes que me está dando el universo. Le presto mucha atención a cómo mi cuerpo responde ante ello.

La sabiduría es sinónimo de sentirse bien. Por ejemplo, hace 14 años, yo tuve que tomar una decisión entre quedarme a vivir con mis hijas en mi país natal Venezuela o buscar sola una nueva oportunidad en EE.UU. Yo soy muy maternal y la razón me decía que irme no era una buena decisión ¿Cómo una madre deja a sus hijos? A pesar de que podía haber gente pensando mal de mí, mi cuerpo se sentía bien con la decisión de irme y lo hice. Hoy por hoy, mis hijas y yo vivimos en la misma ciudad.



Es tan importante que empecemos a aplicar la sabiduría en el día a día. Tómate un momento para ti. Cuando tengas apuro por tomar una decisión, presta mucha atención, puedes tomarte solo 2 minutos, ir hacia dentro, presta atención, ¿cómo te sientes al tomar alguna decisión?


No se trata de que te sientas muy sabia al momento de aplicarla, sino que son los momentos que vas a ir cultivando y poco a poco irás generando una mayor seguridad en ti misma. La sabiduría es práctica ¿sabes por qué? Nosotros estamos acostumbrados a estar en mente y razón, pero se nos olvida cómo nos sentimos con respecto a una situación.


Por ejemplo, cuando mis hijas eran pequeñas, solían preguntarme si podían salir con sus amigas, mientras dictaba clases. En ese momento, respondía lo primero que venía a mi mente, pero me di cuenta que no me sentía bien con eso, porque las decisiones que tomaba eran en automático y no prestaba atención a mis emociones. A partir de ese momento, preferí que me preguntaran con tiempo, porque también me iba a tomar tiempo para responderles.


A veces con las decisiones laborales, tenemos que tomarlas de manera muy rápida que a veces no tenemos ese minuto y es válido, seguramente no te vas a equivocar. Sin embargo, es bueno empezar a crear esos pequeños espacios para darte cuenta de cómo te sientes con las decisiones que tomas en tu vida.


Cuando uno lo aplica definitivamente, la vida es más placentera, porque estás tomando decisiones desde todo tu ser. Empiezas a darte cuenta de que estás viviendo tu vida desde el amor, la paz y no desde la urgencia por complacer a otras personas. Te lleva a vivir una vida llena de honestidad, porque estás aprendiendo a ser honesta contigo y esa es la mayor lealtad que uno puede tener consigo misma. Lo demás llega por añadidura.


Te invito a que hagas este ejercicio. Pregúntate ¿te consideras una mujer sabia?, ¿en qué momentos has ejercido tu sabiduría?, ¿Qué vas a hacer para prestar más atención a esa sabiduría que tienes? Una vez respondidas estas preguntas, aplícala, no la dejes para mañana.


La vida está ocurriendo hoy y hoy tú eres una persona sabia, llena de sabiduría. La sabiduría es como esos tesoros en el fondo del mar, no tendrá valor hasta que lo lleves a la superficie. La sabiduría es un tesoro escondido que tienes dentro de ti y si no lo sacas, no estás aprovechando el gran valor que tienes el que seas una persona sabia.


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